Ella no recuerda que sucedió aquel día, no recuerda cual fue el detonante para que aceptara finalmente la invitación, tampoco recuerda como fue el camino hacia aquel motel, ni la conversación que tuvieron en ese trayecto, y no, no estaba ebria, de eso era lo único que estaba segura. Miedo, sintió miedo. La primera vez en un lugar que aborrecía le producía entre curiosidad y miedo, y tembló excusándose por el frío que hacía en la habitación. No era como ella se lo imaginaba, no era tan repugnante y asqueroso si no pensaba en que antes de ellos, cientos o quizás miles de parejas habían estado acostados entre aquellas blancas sábanas. Examinaba todo como si al final alguien estuviera esperándola afuera para hacerle un exámen detallado de todo lo que había observado y sonreía tímidamente intentando ocultar que estaba nerviosa.
Su miedo desapareció cuando salió a la pequeña terraza a observar las estrellas junto a él, un abrazo fuerte y cálido disminuyó su frío y le devolvió la confianza que había perdido. Si bien es cierto que la idea de estar en un motel, seguía rondando su cabeza, ésta desapareció por arte de magia cuando ella cerró los ojos y después de unos instantes, al abrirlos, toda la habitación estaba a oscuras, iluminada tenuemente sólo por la amarilla luz de muchísimas velas. Todo se volvió un sueño, un sueño para los dos, un sueño donde ese lugar se había convertido en su refugio de amor, en su refugio para esconderse del mundo y disfrutar de su pasión.
Caricias, abrazos, lágrimas de felicidad, besos profundos y húmedos, ropa que cae al piso, pasión desbordada por los poros de su piel y la imagen de dos enamorados en el reflejo del espejo, es todo lo que ella recuerda de su primera vez en un motel. El sexo fue el mejor del mundo por el simple hecho de que fue con él, en un lugar donde por primera vez podían estar completamente solos. Y ese dia, la imagen de aquel sitio pasó de desagradable e improbable al recuerdo más feliz de una de tantas noches junto a él.
Ahora ya no tiene miedo, o pena o asco de pasar un rato en una habitación de un motel, porque más que pensar que está en un sitio de "esos", piensa que es un momento mágico para revivir la primera vez que aquel cuarto con el espejo en el techo, la cama de sábanas blancas y la ducha de vidrio, se convirtieron en 4 paredes llenas de amor y sexo, muy buen sexo.
Blogalaxia Tags:
amor,
escritos,
historias+de+motel,
sentimientos,
pasion,
sexo





