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Mostrando las entradas con la etiqueta esperar. Mostrar todas las entradas
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3.03.2010

La Loca

La noté por primera vez cuando tuve la valentía de sentarme a su lado en uno de esos paraderos de buses a la salida del centro comercial. Al principio pensé que era una mujer normal, un poco desarreglada, madre de familia, cabeza de hogar, muy trabajadora y algo despistada. Sólo empecé a notar algo extraño cuando me di cuenta que susurraba. Habla en voz bajita para ella misma, pensé. Preguntaba por alguien, su hija, creo recordar, o su amor perdido, quise creer después.

Hablaba entre líneas mirando fijamente la carretera de asfalto caliente y los cientos de vehículos que por ella transitaban. Llegué a creer que cuando viera el indicado se subiría, pero mientras nos hacíamos compañía, ella con sus pensamiento y yo con los míos, lo único que compartíamos era la espera y quizás, en ese momento, la soledad del alma.

Pasaron los minutos y ambas permanecíamos allí, sentadas, bajo el inclemente sol de las 2 de la tarde, ese que hace que se te pegue la ropa a la piel y que tu garganta pida a gritos un sorbo de agua. Pasaron los minutos y ni ella ni yo nos movíamos. Ella seguía diciendo que alguien había quedado en encontrase con ella en ese lugar, pero no estaba segura de que iba a aparecer. ¿Será que se fue y me dejó?, alcancé a entenderle. Y mientras en mi cabeza intentaba armar su historia con los pocos detalles que capté, ella se levantó abruptamente de la banca y cruzó la calle, con la paciencia con la que una oruga trepa por el tronco de un árbol, mientras los autos la esquivaban y seguía susurando que la habían dejado allí sola en ese lugar.

En ese momento subí a mi transporte y me fui. Pensé que ya nunca volvería a verla, que quizás de verdad ese alguien había ido por ella esa tarde. Pero no fue así. La he visto estos días sentada en las bancas del parque, con la misma ropa, las mismas chancletas desgastadas y una bolsa llena de ropa y cosas para tejer, creo. Sigue hablando sola y susurrandole al viento los secretos que se esconden en su mente, sigue esperando a ese alguien que seguramente nunca va a llegar, pero que ella en su mente, en su mundo, en su realidad, aún sigue esperando confiada en que un día la recordará y volverá.

Y yo me pregunto, ¿será que está loca?. Quizás no, quizás la loca soy yo, que me comparo con ella, que me pongo a intentar decifrar su historia atando cabos ficticios y que espero también que algún día, alguien regrese por ella.

Loco no es el que ha perdido la razón, sino el que lo ha perdido todo,
todo, menos la razón.
Gilbert Keith Chesterton

9.12.2008

Anita

La primera vez que la vi me cautivó con esos enormes ojos negros bajo el radiante sol de pleno día. Me atrapó por completo con su profunda mirada, que me decía casi a gritos que extrañamente, ella era feliz de verme, así como yo me había sentido feliz al verla a ella. Creo que fue un caso de mutua necesidad; ella claramente necesitaba de mi afecto, y yo, yo necesitaba saber que aún seguía siendo la misma niña tierna y preocupada por los demás que dejó Barranquilla hace unos meses. O no sé, tal vez el día en que la conocí tenía una de esas tristezas que tiñen mis tardes solitarias de un gris intenso y al final de cuentas su corta compañía me animó el día, o quizás debería decir, la existencia.

En fin, allí estaba Anita, sobreviviendo con lo poco que la vida le ha dado, o con lo mucho que alguien, a mi parecer, despiadado y sin corazón, le quitó; y ahí estaba yo, con el corazón apachurrado por no poder llevarla a mi casa y darle lo que se merece, o por lo menos poder proveerla de las cosas básicas para que ella se valga por sí sola. Pero al verla ahí, luchándose el todo por el todo por sobrevivir un día más, por conseguir lo necesario para mantenerse en ese mundo hostil y egoísta que la rodea, en este mundo que le da la espalda por vivir en la calle, por no tener un hogar ni un plato de comida, por ser simplemente una desplazada más, supe que en realidad los valientes y guerreros jamás se rinden ante las adversidades, por más terribles que éstas parezcan. Anita se convirtió en un gran ejemplo para mí, que a veces me dejo vencer por nimiedades que no superan a mis grandes temores.

Ese día, el de nuestro primer encuentro, Anita despertó muchos sentimientos en mí, y yo le demostré mi afecto y mi preocupación, dándole un poco de comida y atención. No pude estar mucho tiempo con ella, pero los pocos minutos que estuve a su lado, me sirvieron para comprender que en serio es necesario que haga algo porque esa situación en la que se encuentra ella, es demasiado cruel y mi corazón no puede recibir ni tolerar tanta maldad a la que ella fue sometida. Los días siguientes seguí viendo a Anita; apenas llegaba al lugar, ella corría a mi encuentro, reconociéndome al instante, y regalándome esa mirada cómplice, esa mirada llena de felicidad y de anhelo, esa mirada que me decía sin palabras, que ella me estaba esperando y que se sentía agradecida de que yo estuviera allí para ella. Creo que poco a poco me fui ganando su confianza, y Anita se fue ganando un lugar muy especial en mi corazón.

Hoy volví al lugar donde la vi por primera vez; dejé de ir por casi una semana, y hoy regresé con la esperanza de volverla a ver. Mi pena fue grande al no encontrarla allí. Me senté en el lugar de siempre a esperarla, pero el tiempo pasó y ella jamás apareció. Me preocupó un poco el hecho de pensar que quizás en uno de esos días en que ella intentaba abrirse paso en la carretera, o encontrara un lugar para dormir, algo pudo haberle pasado. Nadie supo darme razón, y yo no pude hacer nada para encontrarla.

Quizás mañana regrese de nuevo con la esperanza de encontrarla y ver otra vez sus hermosos y grandes ojos negros. Quizás regrese mañana y no la encuentre, y así pasen los días hasta que al final me resigne a no volver a verla jamás. Pase lo que pase, me quedará el recuerdo de sus ojos, su pelo blanco y café, la forma como movía su larga cola cuando le daba un poco de comida, y por sobre todas las cosas, el recuerdo de su gran valentía. La verdad es que nunca supe su nombre, pero estoy completamente segura de que si ella pudiera hablar, me diría que le gustaba la forma en que la llamaba; al fin y al cabo, para mí ella siempre fue y será tan sólo Anita.


8.26.2007

Esta vida...

Bien lo dice el refrán popular: Al mal tiempo, buena cara. Y hoy, me tocó aprender a aplicarlo a la fuerza. No puedo decirles con certeza si funcionó o no, pero lo que sí sé, es que afrontar las dificultades con una gran sonrisa y pensando que todo se solucionará, te da una paz única que por momentos, es mas grande que la tristeza o la desesperación o esos sentimientos de impotencia que a veces nos consumen hasta el cansancio.

Este mentado año ha sido muy dificil para nosotros; sip, para ti, para mi y para ti también. Conozco varios amigos que pasaron o están pasando por momentos cruciales de su vida y que a veces sienten que todo se desmorona y que jamás podrá ser igual. Les tengo una noticia, no, no será igual. La vida nos pone delante dificultades para retarnos, para hacernos mas sabios y para ayudarnos a ser fuertes. Nadie dijo que en esta vida las soluciones a todo estaban escritas en un manual, nadie dijo que la forma de actuar o pensar era igual a un recetario que te dice lo que debes tomar y a que hora. La vida ciertamente sería mas fácil, pero mas sosa y aburrida. Lo bonito de la vida es poder sentir, poder descubrir y poder conseguir algo que anhelas después de haber sufrido como un berraco por conseguirlo.

Es muy fácil recurrir a otros medios para obtener lo que se quiere, es muy fácil elegir la opción más segura, el camino más iluminado, la persona menos problemática, pero la gracia de esta vida que tanto nos duele a veces, son los retos, los verdaderos, los que nos demuestran quienes somos y que es lo que queremos; los que nos hacen diferentes de los demás. Personalmente, me tocó elegir este camino, que si bien me apachurra el corazón algunas veces, sé que con el tiempo además de sanármelo a mí, sanará el de las personas que considero verdaderamente importantes en mi vida.

Por alguna extraña razón, a pesar de no querer lastimar a nadie con nuestras decisiones, siempre llegará un momento en donde irremediablemente nuestro corazón y el de alguien más saldrán gravemente heridos. Y duele, lo digo con mucha experiencia, duele hasta el punto de cegar tus ideales, duele hasta el punto en donde quieres aferrarte a algo que ya no está para no sentirte desprotegido, duele hasta el punto en donde ya no sabes más quién eres y que es lo que quieres y lo único que sabes es que tienes que vivir con esa pena para sentir que el daño puede ser reparado. Les tengo otra noticia, lo hecho, hecho está. Con llorar y sentirse mal no se puede echar atrás. Esta vida, además de injusta, siempre te pone en frente de dos caminos que aparentemene te pueden llevar a donde tú quieres ir, y a menos que tengas el poder de la omnipresencia, JAMAS podrás caminar los dos al mismo tiempo y zas, te toca escoger. Y entonces nuestra propia naturaleza nos hace dudar, nos hace pensar que si tomamos uno, quizás sea el incorrecto, y nos hace querer devolver el tiempo y elegir el otro. Lo cierto es que no se puede y uno siempre debe enfrentar el camino que eligió. Y si ese no te conviene, la solución no es echar para atrás, la idea es buscar bifurcaciones y tratar de hacer ese camino lo más parecido a lo que nosotros mismo queremos.

Y pucha que es difícil, por eso este año ha sido tan importante y tan jodido: Porque las decisiones que valen la pena no se toman a la ligera; porque las cosas verdaderamente importantes y significativas de tu vida, son las que requieren un mayor esfuerzo para alcanzarlas, las que te hacen sacar más lágrimas, las que te sacan canas verdes, pero son esas, que cuando las obtienes, te hacen sentir el ser humano mas especial sobre este planeta.

Hoy me tocó tomar un camino negro, de esos llenos de espinas y con piedras y huecos en el camino, de esos en donde no puedes ver más allá de tu nariz, y te aterra, pero que de algún modo sabes que tienes que cruzar para llegar a donde quieres y sueñas. Me está costando trabajo, pero en mi corazón sé que todo estará bien y que la recompensa será grande, porque así lo digo, y así lo creo. Por eso, esta entrada de mi blog es para todos aquellos que se han sentido miserables en este año, para todos aquellos que creen que la vida les está jugando feo, para todos aquellos que tienen miedo de soltar las viejas ataduras y transitar por un camino diferente y misterioso, esta entrada de mi blog es para ustedes, que han confiado en mí y me han abierto el corazón dejando descubiertas sus dudas y temores. Confíen, sonrían, pero sobre todo: Luchen, que uno mismo se da cuenta cuando ya no hay necesidad de luchar nunca más por un ideal, y enfocar la mirada en otro nuevo. Luchen por ser felices, no toda la vida tiene que ser un eterno sufrimiento.

He aprendido muchas cosas en este año, y si alguien supiera que estoy pensando ahorita y lo que tuve que hacer, sabría que la maya de antes quizás hubiera escrito groserías en su blog, renegaría de su existencia y su mala suerte e incluso cerraría el chuzo otra vez. Pero mírenme, aquí estoy, siendo fuerte y valiente, siento centrada y coherente y sintiéndome bien conmigo misma, no hubiera podido ser así de no ser porque tomé una decisión que me dolió y le dolió a otras personas, pero que fue toda una bendición para mi y para mi vida. No hubiera sido así si no me hubiera arriesgado por más dolor que sentí.

Recordaré muchas cosas y esperaré, el tiempo cura todas las heridas, o no? Entonces sólo es cuestión de tiempo, y de amor, amor propio y compartido.

Empiezo recordando que adoro la canción secreta de los amantes de Moulin Rouge y que si escuchan bien, la letra es absolutamente hermosa, la letra es lo que quiero cantar ahorita. También recordaré que para arrancar el carro cuando está totalmente parado, debo poner el cambio en primera ^_^.

Kisses



Never knew I could feel like this
Like I've never seen the sky before
I want to vanish inside your kiss
Every day I'm loving you more and more
Listen to my heart, can you hear it sings
Telling me to give you everything
Seasons may change, winter to spring
But I love you until the end of time

Chorus:
Come what may
Come what may
I will love you until my dying day

Suddenly the world seems such a perfect place
Suddenly it moves with such a perfect grace
Suddenly my life doesn't seem such a waste
It all revolves around you
And there's no mountain too high
No river too wide
Sing out this song I'll be there by your side
Storm clouds may gather
And stars may collide
But
I love you until the end of time

Chorus

Oh, come what may, come what may
I will love you, I will love you
Suddenly the world seems such a perfect place

Chorus

8.18.2007

I will listen

Es increible, pero a veces estar enamorado parece un pecado que todos debemos callar. Que tristeza, con lo bonito que es decirlo y sentirlo y compartirlo con todo el mundo.
Supongo que no todos pensaran como yo. Supongo entonces que en realidad nunca han estado totalmente enamorados. Supongo tambien que si se calla es por miedo o por cobardía, supongo que si no se demuestra de verdad es una pura y física mentira. A veces no sabemos cuán importante es ese pequeño detalle que no damos, a veces creemos que decir te amo es suficiente, supongo que algunos creen que amar no le corresponde al resto de la gente, que sólo es de dos y estoy de acuerdo, pero que lindo saber que uno esta enamorado y que el resto del planeta lo da por sentado.

Que bonito estar enamorado y ¿que aterrador, no? Sentirse vulnerable y desprotegido, es más aterrador cuando ya antes te han herido. Supongo que es un riesgo que hay que correr cuando se quiere ver la esperanza renacer.



"If love’s the word, that you say
Then say it, I will listen"

8.05.2007

Waiting


Estoy esperando....
¿Alguna vez te dije que odio esperar?
La espera desespera...
Yo soy muy paciente pero tengo un límite
me estoy cansando de esperar
y esta espera me preocupa
no quiero después tener que llorar...
Mejor cierro los ojos
y confío en que todo va a pasar...


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