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6.18.2009

Sadness&Love

Te has sentido ignorada y a veces insultada
Te has sentido herida y a la vez confundida
Tu corazón se aprieta, palpitando sin medida
Tus ojos lloran mientras imploras
Lloran por horas y no puedes detenerlos
Lloran por horas sin importar el tiempo
Y suplicas que todo acabe
Suplicas porque alguien te dispare
Acabe de una vez por todas con tu vida
O te despierte de la horrible pesadilla
Por qué ninguna luz brilla?
Por qué ninguna luz brilla?

Te has sentido bendecida y a veces exaltada
Te has sentido amada y a la vez ilusionada
Tu corazón palpita de alegría desmedida
Tus labios ríen mientras susurras
Ríe por horas sin importar el tiempo
Ries por horas en cualquier momento
Y ruegas porque nunca termine
Suplicas para que siempre te ame
Para que tu alegría sea de por vida
Y nunca te despierte de esa hermosa fantasía
Veo la luz que me guía
Veo la luz que me guía...

Y al final parece que todo es la tristeza, FB y el amor...

6.15.2009



Ando medio así, entre romántica y triste, con pechiche y pensando mucho. Recordé esta canción y la puse aquí. La colgué en mi libro de recuerdos. Me gusta mucho, porque ahora te besó, pero hoy no sé donde estás...

6.01.2009

Ella

La veo de lejos pero no se da cuenta de que estoy cerca de ahí. Le hago señas, sigue sin verme y entra a su casa como si nada. Verla me produce una sensación de felicidad extraña; me revuelve la cronología del tiempo y los sentimientos; pero me hace feliz. Lo que sigue a continuación está borroso en mi mente, no sé si lo viví o sólo lo soñé; no sé si fue que atravecé una barrera hacia un universo pararelo con una realidad alterna o si estuve frente a uno de esos grandes anhelos que guardamos en el corazón. No me importa, fue real, tengo pruebas, pero a nadie le incumbe.

Recuerdo estar sentada, hablando, riendo, molestándola. Recuerdo haber citado frases de antes, juegos de antes, memorias de antes. Recuerdo haber descubierto que a pesar de todo, en el fondo, todo sigue igual. O quizás no. Ella cambió y yo también. Pero me rio igual, se rie igual, molesta igual, viste igual. Pero se ve diferente, mira diferente, piensa diferente, calla diferente.

Por momentos me confundo, miro a mi derecha y me aferro a su brazo, le doy besos en el cuello, me deleito con sus ojos coquetos y sus comentarios inteligentes. Miro a mi izquierda y la veo, no se desvanece, me habla, me mira, me cree. Es como si por unas horas, mi idea de felicidad se materializara, y me siento plena y me da miedo. Me aterrorizo cuando pienso que no será para siempre, me escondo y quiero huir.

Y en un abrir y cerrar de ojos todo se acaba, llego a su casa, se baja, me pica el hombro, se despide, me da las gracias y la veo alejarse. Y la veo sonreir y yo sonrío también. Mi corazón salta como cuando le regalas un helado de vainilla y chocolate a una niña pequeña. Entonces ella desaparece o yo desaparezco, no sé.

Y es entonces cuando pienso que todo estará bien, todo estará bien siempre y cuando encuentre el camino de vuelta, ese sendero oculto que lleva hacia ella, en donde están todos esos anhelos secretos del que a veces es un triste corazón.