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11.30.2012

¿Eres tu o soy yo?

Hoy me he puesto a pensar en qué tan fácil nos resulta a veces (a unos más que a otros) hacer sentir mal a alguien. Y me he preguntado también si somos la única especie en la tierra que lo hace. No creo tener que buscar la respuesta porque pienso que es bastante obvia, y es entonces cuando lo que realmente me da tristeza es recordar lo mierda que puede ser la raza humana para con sus iguales; porque claro, en la raza humana NO TODOS somos iguales: Están los ricos, los de clase media, los pobres, los de clase media que se creen ricos y los ricos que se creen multimillonarios, los blancos, los negros, los amarillos, los inteligentes, los que no lo son tanto, los heterosexuales, los homosexuales, los cristianos, los musulmanes, los católicos, los protestantes, los que creen en el Monstruo del Spaguetti Volador, los que se burlan de esos últimos; los ñoños, los frikis, los otakus, los geeks, los que no tienen ni idea de la diferencia entre todos los anteriores; los ateos, los que son ateos pero creen, los que creen en el amor, los que no creen ni en su madre. Los que sueñan y los que esperan, los que se divierten destruyendo sueños, los que aman el futbol, los que no y así podría quedarme infinitamente escribiendo esta entrada. 

Y también existen los que muy seguramente entran a este espacio a criticar destructivamente o a burlarse. Esos últimos me dan igual. El punto es que hemos nacido con esas barreras y prejuicios, esas diferencias que en vez de enriquecernos como especie, han hecho que las diferencias sean mas marcadas y en muchísimos casos irreconciliables. Y que tristeza. Que tristeza que entre más tiempo pasa, la humanidad se vuelve más intolerante, más bélica, más egoísta y lo que me resulta peor, más indiferente. ¿Sabemos hasta dónde vamos a llegar? ¿Será que de verdad lograremos llegar a algún lado?

Aún me queda un poquito de fe en nosotros, en mi, en ti, en ellos. Muy, muy poquita. Porque a pesar de todas las cosas horribles que veo en televisión, en los periódicos y en internet, y a pesar de que en el día a día me tropiece con gente que desde el fondo de su corazón sólo reparte odio, envidia, amargura y rencor, sé que existe gente ejemplar, gente que lucha, que cree en nobles causas, que enseña, que ama, que ayuda, que construye para bien. Son pocos, lo sé, pocos al igual que mi esperanza, pero ya saben lo que dicen: La esperanza es lo último que se pierde.

Ojalá que en vez de estar haciendo chistes pendejos y fuera de contexto, la gente leyera más sobre las famosas profesías Mayas, o incluso, se detuviera 5 minutos a ver a su alrededor y reflexionar un poquito, a entender que debemos cambiar muchas cosas en este mundo pero que debemos empezar por nosotros mismos, porque si seguimos así, les digo de corazón, que lo mejor que le podría pasar al mundo, es que en serio se acabe. Porque esto es lo que resulta cuando me hacen sentir como mierda cuando empieza el último mes del temido 2012, porque así somos todos de vez en cuando.

11.21.2012

Está muerta

 

Ella está muerta. La miro con temor, tumbada cerca a la puerta. Es tanto mi asombro que me quedo quieta, impávida, algo triste y consternada porque pensé que no me importaría nada cuando ella no estuviera. Pero está quieta, fría, luce algo triste, bastante yerta. Verla así me afecta, me oprime el pecho, me desconecta de la realidad alterna. No se que hacer. No consigo pronunciar palabra, las palabras ahora no importan nada, son vacías, no tienen sentido, ella se ha ido y se llevó su brío.

Es muy raro que después de muerta, pueda sentirla aquí tan cerca, a veces pareciera que si me quedo atenta, ella aparece junto a la puerta, me sonríe, me saluda, me alienta. En días como hoy estoy contenta, la siento a mi lado, me rodea con sus brazos, me toma de la mano, me hace pensar que esto es lo mío, que cuando ella se muestra, siempre me inspiro, que el mundo entero puedo describir con estas letras, que a veces se mueren, mueren con ella. Que siempre vuelven, de vez en cuando después de esas veces que llego a la casa y abro la puerta y allí la encuentro, la encuentro muerta, ella vuelve, quizás dudando, pero vuelve en esta forma que para mi es eterna.

11.15.2012

Forbidden Colours

A veces se me da por pensar en cosas que no debería, que no me aportan nada bueno a parte de ponerme algo triste y melancólica. Pero es inevitable, cada día trae consigo su propio afán, como dicen; y dentro de esos afanes estamos expuestos a tropezarnos con recuerdos, comentarios, acciones, fotos, mensajes etc, que nos transportan a momentos poco agradables o que simplemente nos hacen pensar cosas que intentamos olvidar o alejar precisamente para no sentirnos así.

Sin embargo, siempre he creido que dentro del día a día a  veces es bueno dejarle un pequeño espacio a la melancolía y la reflexión personal. Así sea necesario derramar algunas lágrimas, cosa que para mi no es difícil porque no es un secreto que soy bien llorona y sentimental.  Bueno, hoy me siento así. Nostálgica. Y que más podía hacer que recurrir a mi escondite favorito! Así soy yo. La razón realmente es una pendejada, una de esas pendejadas que tengo desde la primaria relacionada a la amistad. Y creo que en muchas ocasiones he tocado ese tema aquí. Lo realmente importante en este momento es que recuerde que mis amigos son poquísimos pero valiosísimos y que no es bueno estar mendigando amistad y mucho menos creer que la cantidad de tiempo que pase con mis amigos debe ser proporcional a lo valioso de la amistad.  

En fin, nostalgia que llega siempre antes de la gran emoción y felicidad del fin de semana. Es como lo más bajito a lo que llegamos antes de volver a subir a la euforia absoluta. Eso es la vida, un sube y baja de sentimientos y todos estamos montados en el.

La hermosa imagen de este post es cortesía de @Mariaparentesis y su nueva afición por el origami.
Y el título del post es simplemente porque mientras lo escribía escuchaba una canción con el mismo nombre de Ryuichi Sakamoto.


11.14.2012

Impossible Things

Desde que me levanté el día de hoy estoy intentando pensar al menos 6 cosas imposibles. Si, como Alicia. Pero mi imaginación está bastante dormida y no pude pensar en 6 antes del desayuno, así que decidí darme todo el día para pensar en 6 cosas imposibles, absurdas y extremadamente geniales que si me llegaran a pasar me dejarían atónitamente feliz.  Son las 11:08 am y sólo llevo dos.

- Encontrarme con un pegaso negro en mi camino al trabajo y escaparme volando en él.
- Mirar al cielo y ver que a una nube le sale una cara y secretamente me guiña un ojo.

¿Nada mal, eh? Lo malo es que me cueste tanto trabajo pensar en esas cosas. Quizás no es eso lo difícil, realmente lo que me complica es tratar de pensar en algo genial, algo que podría gustarle a alguien más, algo exigente, mágico y realmente imposible.  Y ese es el verdadero reto, el inicio de mi nueva travesía para volver a recuperar mi facilidad de imaginar, interpretar, crear y compartir cosas únicas con las personas.  No la he perdido, sencillamente la he escondido muy abajo en el cajón de todas esas cosas que guardo en el cerebro y por mi forma de ser o quizás el medio en el que me he desenvuelto últimamente mi cerebro se ha vuelto cuadriculado, aburrido y gris, cosa que no me está gustando y que he decidido cambiar para lograr alcanzar un sueño que tengo y que no me resulta nada difícil alcanzar.  Algún día les contaré. Mientras tanto sigo pensando en cosas imposibles mientras re descubro la locura, la anormalidad, lo ñoñaza, lo otaku y lo inteligente que hay en mi.

- Viajar al fondo del mar y descubrir que la atlántida existe realmente y que yo soy su reina.

Sólo faltan 3...


¿Podrías ayudarme con otra cosa imposible antes de que acabe el día? Quizás a tí también te sirva y algo me dice que podría servirte más que a mi :)