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11.15.2012

Forbidden Colours

A veces se me da por pensar en cosas que no debería, que no me aportan nada bueno a parte de ponerme algo triste y melancólica. Pero es inevitable, cada día trae consigo su propio afán, como dicen; y dentro de esos afanes estamos expuestos a tropezarnos con recuerdos, comentarios, acciones, fotos, mensajes etc, que nos transportan a momentos poco agradables o que simplemente nos hacen pensar cosas que intentamos olvidar o alejar precisamente para no sentirnos así.

Sin embargo, siempre he creido que dentro del día a día a  veces es bueno dejarle un pequeño espacio a la melancolía y la reflexión personal. Así sea necesario derramar algunas lágrimas, cosa que para mi no es difícil porque no es un secreto que soy bien llorona y sentimental.  Bueno, hoy me siento así. Nostálgica. Y que más podía hacer que recurrir a mi escondite favorito! Así soy yo. La razón realmente es una pendejada, una de esas pendejadas que tengo desde la primaria relacionada a la amistad. Y creo que en muchas ocasiones he tocado ese tema aquí. Lo realmente importante en este momento es que recuerde que mis amigos son poquísimos pero valiosísimos y que no es bueno estar mendigando amistad y mucho menos creer que la cantidad de tiempo que pase con mis amigos debe ser proporcional a lo valioso de la amistad.  

En fin, nostalgia que llega siempre antes de la gran emoción y felicidad del fin de semana. Es como lo más bajito a lo que llegamos antes de volver a subir a la euforia absoluta. Eso es la vida, un sube y baja de sentimientos y todos estamos montados en el.

La hermosa imagen de este post es cortesía de @Mariaparentesis y su nueva afición por el origami.
Y el título del post es simplemente porque mientras lo escribía escuchaba una canción con el mismo nombre de Ryuichi Sakamoto.


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