
Viernes, 6 de Julio de 2007
Querido/a _______________
No sabía si escribir esta carta, sencillamente porque todo lo que vivimos quedó en el pasado y tu decidiste que era mejor olvidarlo. Sin embargo aquí estoy, volviéndome una espina en tu dedo que no quiere salir, volviéndome un recuerdo constante que no podrás olvidar. Tranquilo/a esta carta no es para recriminarte las acciones que llevaron a que ésto terminara, tampoco es para decirte que guardo algún resentimiento y que todos los días te maldigo por haberme abandonado. Ésta es una carta diferente, de alguien diferente, mía, pero de alguien diferente, alguien que al fin comprendió que todo en esta vida tiene su curso y que nuestro destino, aunque me duela, era terminar separados/as.
Hoy me senté a escribirte, para recordar buenos momentos que se quedaron grabados en mi mente como una foto en blanco y negro, que como todo, se deteriora con el tiempo, pero que en mi corazón siempre se verá nítida y real, como lo fuera alguna vez nuestra relación. Hoy me levante dispuesta a agradecerte lo que hiciste por mí, y lo que de alguna u otra manera sigues haciendo conmigo, que si bien, es imperceptible para tí, para mí es algo tangible que puedo sentir todos los días de mi vida. Admito que aún hay veces en que el dolor hace estragos y que me cuesta trabajo comprender las razones por las cuales decidiste matarme en ese momento, pero mírame, aún vivo y vivo para mí. Por tí. Porque tú me lo enseñaste.
Esta carta es para agradecerte el tiempo que estuviste a mi lado, brindándome tu apoyo y regalándome una sonrisa cada vez que a mí se me olvidaba sonreir. Esta carta es para agradecer las veces que consentiste todos y cada uno de mis caprichos, para agrader todas y cada una de las lágrimas que secaste, para agradecerte por los sacrificios que hiciste por mí sin siquiera pedírtelos. Se muy bien que ya no te interesa pensar en eso, porque a ti también te duele, y soy consciente de eso. Se perfectamente que lo único que esperas de la vida, con respecto a mi, es que todo desaparezca, y que mi recuerdo y yo, nos vayamos al abismo más profundo donde jamás podamos tocarte o lastimarte de nuevo.
También sé que nada de lo que pueda escribir en unas líneas, podrá hacerte cambiar de parecer, has escuchado suficientes excusas, has recibido suficientes disculpas, has perdido la esperanza en esto, la esperanza en mi, la confianza en mi. Lo entiendo, y quizás no lo comparto, pero lo único que tendrías que saber en este momento, es que nada fue planeado y que jamás, jamás quise lastimar a alguien que adoraba de verdad. Tú tienes tus razones así como yo tuve las mías, tu tienes tus hipótesis, yo tengo mis teorías, tu tienes tus dudas, yo nado en la mías.
Hoy me senté a escribir una carta que quizás jamás leerás, simplemente porque no te interesa, o porque no te enterarás nunca de que la escribí. Pero quería dejar constancia en este mundo, de ires y venires, de sueños frustrados, de sueños robados, de tristezas y de alegrías, de amigos y mentiras, de amores e ironías, quería dejar constancia de que en realidad te quería.
Cuando vea una estrella que tenga tu nombre y recuerde tu estadía en el hotel de mi vida, sonreiré. Porque sí, tuvimos días malos y días más malos que esos, pero lo importante fue lo bueno que pasamos, lo mucho que compartimos y las cosas que aprendimos. Porque lo importante no es que terminó, si no que alguna vez sucedió. Porque lo importante no es morir con cada error, si no aprender y no volverlo a cometer.
Ojalá que conozcas gente valiosa e importante, gente que te aprecie y te valore, gente que se quede más de un instante. Ojalá que cumplas todos tus sueños y que nunca pierdas la esperanza de ser lo que quieres ser. Ojalá que cuando estes en la cima en la que alguna vez quisimos estar los/as dos, tu corazón palpite con fuerza y un corrientazo en tu nuca te recuerde que allí, contigo, hubiera podido estar yo.
Sinceramente,
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