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2.27.2007

Érase una vez...

Estaba una zanahoria preocupada porque necesita gente para ayudarla con un trabajo. Entonces se acordó de una zebra que había sido su amiga hace mucho tiempo atrás y que había dejado de tratar por ciertos problemas relacionados con un zorro conocido de ambas. La zebra se alejó de la zanahoria y del zorro, y pensó que así estaría mejor. Pasó muchos años sola, añorando la amistad que había perdido por culpa de malos entendidos o de un mal manejo de cierta información.

Los años pasaron y la zebra volvió a tener cierto contacto con su amiga de aventuras, y aunque la relación era difícil, lograron superar el pasado y retomar su amistad un poco apagada por el tiempo.

Empezaron a trabajar juntas, y la zebra y la zanahoria descubrieron que el tiempo no había pasado en vano y que el viento se había llevado sus heridas. Ahora no son las mejores amigas, es difícil volver a confiar cuando te han traicionado, y ambas lo saben perfectamente. Su estancia juntas se ha convertido en una relación de risas y confianza recuperada, les cuesta trabajo, pero ambas saben que las cosas han pasado por una razón y que ambas añoraban lo que eran, lo que por más que intenten ya nunca más podrían volver a ser.

Ahora la zanahoria se va, dejando a la zebra sola de nuevo, dejando la historia inconclusa, dejando la amistad a medias de nuevo, y no hay nada que hacer. La zebra la va a extrañar, por todo lo que es y lo representa en su vida, pero no hay nada que hacer. Quizás sólo seguir intentado, intentar, intentar, intentar.

Me pregunto porque siempre pasa algo que hace que la zebra se sienta sola y culpable, pensando que siempre ella es la que hace las cosas mal. Y es que no sólo la zanahoria se irá, su amigo el cerdo se está alejando de ella, justo como lo han hecho muchos animales más que llegan a su vida y se van. Me pregunto porque la gente piensa que la zebra los abandonará, si son ellos mismos quienes se alejan pensando que las zebra ya no los necesita más.

Quizás la pobre zebra no ha entendido que algo está haciendo mal, o quizás tan sólo sea que ese es su destino: estar sola y añorar. O ser devorada por un inmenso león y dejar de llorar...

Hoy puedo asegurar que la zebra está genuinamente triste, sin exagerar. Queriendo luchar por una cosa sin abandonar las cosas que aprecia de verdad. Queriendo tenerlo todo y no renunciar a nada nunca más. Pero en el fondo sabe que algo pasará, siempre pasa, y que todos los giros que da la vida para ilusionarla, terminan en el mismo lugar: La zebra sola, añorando lo que era y ya no será...

1 Rulean el Universo:

Fabio Andres P dijo...

:D

Me paso algo parecido con mi ex-mejor amiga, y decidimos no volvernos a ver las caras para tener ambos solamente bellos recuerdos.